¿Son reales los remedios caseros para las humedades por condensación?

En el anterior post recogíamos tres tratamientos comunes empleados por particulares o empresas no profesionales del sector para solucionar los problemas de humedades. Tratamientos muy efectivos a la hora de esconder el problema, pero inservibles para acabar de raíz con las humedades de tu hogar. Esto mismo sucede con una gran serie de remedios caseros y consejos que copan las páginas de internet, ofreciéndonos alternativas muy poco eficacez que no ponen fin a los problemas de humedades que tanto perjudican nuestra salud y nuestra vivienda.

Limitar la producción de vapor de agua

Limitar la producción de vapor de agua es uno de los consejos más repetidos. Sin embargo, es un consejo que supone cambiar nuestras rutinas en casa y resulta insuficiente para evitar la concentración de vapor causantes de las humedades por condensación. Una acción útil, también para el medioambiente, puede ser tapar las ollas y sartenes mientras se cocina, pero los habitantes de la casa no pueden limitar acciones diarias como ducharse con agua caliente o secar la ropa. Por tanto, es necesario aplicar un tratamiento antihumidad específico y adaptado a cada caso, en función de las necesidades de cada vivienda.

Ventilación natural

La ventilación natural es siempre aconsejable. Por lo menos una vez al día deberían abrirse todas las ventanas del hogar para renovar el aire. Sin embargo, no puede utilizarse este consejo como una solución a las humedades por condensación. La efectividad de la ventilación contra las humedades por condensación solo es posible si se está produciendo una renovación constante del aire. Esto es algo completamente inviable, puesto que no podemos tener nuestro hogar de ventanas abiertas durante las noches y los fríos días de invierno.

Uso de calefacción o deshumidificadores

Otro de los consejos más clásicos es el uso de deshumificadores o de calefacción. Con respecto a primero, cabe señalar que el deshumidificador no evita que la humedad del aire se condense, simplemente la dirige a su interior, almacenando el agua extraído en el depósito y devolviendo un aire más seco a la superficie. El problema es que su capacidad es limitada y su radio de acción disminuye a medida que aumenta el espacio de la superficie, por lo que su eficacia es muy cuestionable. Por otra parte, el uso de calefacción solo conllevará un enorme gasto energético que, ya a corto plazo, resultará mucho más costoso que un tratamiento antihumedad realizado por una empresa profesional como HidroStop.